martes, septiembre 12, 2006

Un pequeño texto que he rescatado de las profundidades del tiempo, un poco adaptado es muy inspirador, a ver quien sabe de donde ha salido…

El universo habla con muchas lenguas, pero con una sola voz. Habla con palabras de esperanza. Habla con palabras de confianza. Habla con palabras de fuerza y compasión. Son las palabras del corazón las palabras del alma. Pero siempre con la misma voz. Es la voz de nuestros ancestros ablando a través nuestro y la voz de nuestros descendientes aun no nacidos. La pequeña, continua voz que dice: ‘Somos uno. Sin importar la sangre, sin importar la piel, sin importar el mundo, sin importar la estrella… Somos uno. Sin importar el dolor, sin importar la oscuridad, sin importar la pérdida, sin importar el miedo… Somos uno.' Y aquí, juntos en una causa común, empezamos a entender esta verdad singular. Porque cada voz nos enriquece y ennoblece, y cada voz perdida nos empobrece. Somos la voz del universo, el alma de la creación, el fuego que iluminará el camino a un futuro mejor.

Somos uno.