martes, septiembre 26, 2006

UNA HISTORIA ZEN

por Camden Benares, el Conde de Cinco
Maestro, Camp Meeker Cabal

Un jóven hombre serio estaba confundidopor los conflictos a mediados del siglo XX en América. Acudió a mucha gente buscando una forma de resolver los conflictos internos que le turbaban, pero continuó turbado.

Una noche en una cafetería, un Maestro Zen auto-ordenado le dijo, "ve a la mansión desmantelada que encontrarás en esta dirección que te he apuntado. No hables con los que viven ahí: debes permanecer en silencio hasta que la luna salga mañana por la noche. Ve a la habitación grande a la derecha de la entrada, siéntate en la posición del loto sobre los escombros en la esquina noroeste, ponte de cara a la esquina, y medita".

Hizo justo como el Maestro Zen le había dicho. Su meditación era interrumpida frecuentemente preocupaciones. Sobre si el
resto de la fontanería caería desde el baño del segundo piso para unirse a los tubos y demás basura sobre la que se estaba sentando. Sobre cómo sabría cuando subía la luna la noche siguiente. Sobre lo que decía sobre él la gente que pasaba por la habitación.

Su preocupación y meditación fueron turbados cuando, como una prueba de fé, cayeron excrementos del segundo piso hasta él. En ese momento, dos personas entraron en la habitación. La primera preguntó a la segunda quién era el hombre que se sentaba ahí. La segunda respondió, "algunos dicen que es un hombre santo. Otros dicen que es gilipollas".

Al oir esto, el hombre se iluminó.

Principia Discordia p.00008